No debemos pensar que la psique ni la vida nos traigan el desastre simplemente para castigarnos. Las gotas de fuego que caen a cada lado de la Torre tienen la forma de la letra hebrea Yod, la primera letra del nombre de Dios, y no simbolizan la cólera, sino la gracia. Ni el universo ni la mente humana permitirán que nos quedemos para siempre aprisionados en nuestras torres de ilusorio engaño y represión. Si no podemos liberarnos de ellas pacíficamente, entonces las fuerzas de la vida organizarán una explosión.

No quiero dar a entender que disfrutemos, en modo alguno, de las dolorosas experiencias que nos sacuden para liberarnos, ni que podamos ver los fines benéficos que con tales medios se obtienen, ni siquiera que el resultado del proceso sea siempre la libertad. Es muy frecuente que una serie de desastres o un período de emociones violentas dejen tullida a una personalidad que hasta entonces era fuerte. Lo importante es que sólo cuando no se le dan otras salidas llegará el inconsciente a hacer erupción en torno de nosotros, y que podemos valernos de esta experiencia para alcanzar un equilibrio mejor. Algunos mazos llaman a esta carta “La Casa del Diablo”, pero otros le dicen “La Casa de Dios”, recordándonos que lo que destruye nuestras prisiones psíquicas es la fuerza espiritual.

Extraído de “Los 78 grados de sabiduría del Tarot” de Rachel Pollack.

Arcano XIIINo soy muy partidario del concepto de “mascota”. No me malinterpreten, amo a los animales, sólo que considero que de la manera en que nos comportamos como humanos “civilizados” manipulamos a los animales para que se conviertan en “adornos”. Ellos no pueden ser libres si regulamos cuándo, cómo y dónde defecan, cuándo y qué comen, dónde duermen, hasta qué edad pueden fornicar (si es que permitimos que lo hagan en algún momento en vez de castrarlos desde pequeños). De éste modo se convierten en nuestros adornos, en un poco más que un jarrón. Yo preferiría un jarrón, ya que fué concebido para éso. Obviamente que no podríamos ser de otra manera con nosotros mismos, nos imponemos horarios y platos “favoritos” para comer, buscamos a diario nuestro alimento en el mismo lugar (a una manzana de nuestras casas), viajamos todos los días en el mismo vehículo, dirigiéndonos al mismo lugar. Todo lo que hacemos, lo fijamos, queremos que esté establecido fijamente. Imaginémonos que todo cambiara día a día, un día vemos al perro o al gato, luego no lo veríamos durante unos cuantos días, sin saber si regresará, tendríamos que salir a conseguir comida a lugares distintos cada vez, buscar las maneras de transportarnos por nuestra propia cuenta y miles de variables más que arrojarían nuestra sensación de “seguridad” y provocarían una sensación de realidad constantemente cambiante que nos haría ser concientes de que la muerte puede sorprendernos en cualquier momento.
No estamos preparados para morir, le tenemos terror al proceso de muerte y nos aferramos a las cosas de modo que creamos la ilusión de estaticidad, la ilusión de que nada morirá. La ilusión de que nosotros no moriremos. Nada más alejado de la realidad terrestre. Todo cuanto existe materialmente, es perecedero, y lo sabemos. Simplemente elegimos olvidarlo día a día. Así vivimos trágicamente la muerte de algún ser querido y muchas veces “no lo podemos creer”.
De modo que elejimos relacionarnos con la vida tomando fotos estáticas, inertes, atemporales de lo que nos rodea para luego sorprendernos cuando miramos el calendario. ¡Sí, no podemos creer que ya es Agosto!

Claro, el tiempo no ha dejado de pasar en ningún momento mientras mirabas tu propia foto.

Hoy me sentí vacío. Y con esa sensación de vacío, también hubo una buena cuota de insatisfacción. Me doy cuenta de que esta insatisfacción es una reacción de incomodidad programada hacia la sensación de vacío. Y es que muchos no fuimos acostumbrados al vacío, social/familiarmente fuimos condicionando el vacío como algo negativo. Las reacciones pueden ser muchas, de acuerdo al carácter de cada uno. Algunos pueden sentir urgencia por realizar acciones, otros pueden reaccionar con una o varias emociones (por ejemplo, insatisfacción), otros pensando y re-pensando (encerrándose en una prisión mental) u otros pueden sentir la necesidad de salir a comprar cosas. ¿No será hora de reprogramar nuestras reacciones al vacío?

¿Es el vacío la falta de algo o es nuestro espacio libre?

Como escribió Daphne de JoyfulDays.com:

A full cup cannot contain any more. An empty cup allows you to be filled with anything. If you feel empty, rejoice, because you have the space to contain all that life has to offer.

Un vaso lleno no puede contener más. Un vaso vacío te permite llenarlo con cualquier cosa. Si te sientes vacío, alégrate, porque tienes el espacio para contener todo lo que la vida tiene para ofrecer.

“Siento que soy simplemente un agente dándote algunas llaves que se me han dado a mí para transmitirtelas. Estas llaves son para desbloquear las puertas de tu actual prisión. Puertas abriéndose a nuevas perspectivas, puertas más allá de donde estás ahora.
En general, el tema del taller es que cada uno de nosotros es mucho más grande, mucho más avanzado, mucho más conciente, mucho más inteligente, que lo que cada uno de nosotros puede ver que es.

Nuestro principal problema ahora con estas transmisiones básicas del ser más allá de nuestro ser presente, el super-ser estando presente, es principalmente un conjunto de obstáculos, un conjunto de evasiones, un conjunto de negaciones para ver que uno realmente es grande, que uno realmente tiene múltiples niveles de conciencia, que uno tiene una súper-inteligencia, que uno tiene extrema sensibilidad con respecto a otros, que uno tiene una profunda empatía, simpatía en el amor, que uno se comunica de alguna manera en ambas direcciones con otros seres, otras entidades en el universo y en realidades de las cuales no hablamos o percibimos directamente en nuestro estado presente.

Un problema en la existencia humana es la tendencia a repetir. Repetir el sentimiento, el pensamiento, la acción, una y otra y otra vez en la misma clase de bucle cíclico. Queda uno como controlado por un conjunto de grabaciones de cinta. En éstas grabaciones está registrado lo que uno dice en un canal, lo que uno siente en otro canal y lo que uno hace en un tercer canal. Estos son bucles interminables y uno tiende a repetirlos una y otra y otra vez.

Ilustraremos, utilizando repeticiones de palabras, repitiendo oraciones y repetiendo ideas, cómo uno puede involucrarse en tales procesos repeticionales y qué tipo de trampas, evasiones, obstáculos y negaciones se pronuncian en la cara de dicha repetición externamente forzada. El punto de estos ejercicios es hacerte más conciente del proceso de repetición ocurriendo en tu cuerpo, en tu mente, en tu sentir y en tus relaciones con otros, cómo evitas lograr tus objetivos por mensajes repetitivos, cómo tus relaciones con otros se repiten, cómo los utilizas al servicio de estos patrones que se repiten ciegamente, cómo tu orientación no está enterada de estos patrones repetitivos y cómo grandes miembros de esto deben ser eliminados de tu función. Cómo debes asimilar bucles de largo plazo con finales abiertos, de manera que no sean circulares sino que llegan a ser elípticos e incluso hiperbólicos.

Los propios impulsos tienden a empujar a uno alrededor de tales círculos, especialmente si hay dos caballos, dos impulsos, uno tirando hacia el lado opuesto al otro en un círculo y son circulares indefinidamente bajo dos fuerzas opuestas contrarrestándose.

Las propias necesidades de repetición son tales que se debe repetir para sentirse seguro, la seguridad de lo familiar, la seguridad de lo viejo. Uno bajo estas circunstancias tiende a ignorar la posibilidad de escapar, tiende a ignorar las posibilidades de modificar éstas necesidades […]”

“La forma de tales repeticiones es obvia: atiende a lo circular o elíptico y es muy superficial. Y uno con mucha luz puede cambiar la forma de esto hacia una especie de espiral, espiral del sin fin. Ésta es una de las posibles conversiones de la forma. Ésto es bastante corriente para el super-ser porque éste tiende a ser hiperbólico […]”

Dr. John Lilly – Extracto (transcripto y traducido) de E.C.C.O. – 1994

Observa a las personas que te rodean, busca patrones de comportamiento. ¿Ves patrones repitiéndose? ¿Qué te hace sentir eso? ¿Qué hay de ti y tus patrones?

Quizás ya estás cuestionando tus propios patrones. Es una cuestión de las propias necesidades y la propia seguridad. No puedes seguir viviendo con las necesidades ajenas/impuestas y mucho menos con una sensación falsa de seguridad. Es necesaria una actualización de software. Software significando tu mente y actualización significando incrementar la inteligencia en todos sus niveles, entendiendo por inteligencia la capacidad para absorber, integrar y comunicar experiencias. Se trata de cambiar nuestro software versión demo a un software en versión completa, es decir, el paso de una vida experimentada parcialmente a una vida plenamente experimentada.

La meta es lo que llamamos el “contacto directo”. Es el contacto directo con nuestras necesidades, biológicas (del sistema nervioso central), de nuestras emociones, de nuestra inteligencia conceptual, de nuestra capacidad de interacción con los demás. Necesidades que no deberían ser las necesidades socialmente aceptadas, transmitidas como un virus. Debemos detenernos, revisarlas, analizarlas y construir nuestras propias necesidades utilizando una poderosa herramienta: la introspección.

Aquellos inesperados sacudones que nos da la vida cuando nos establecemos en que las cosas están fijas, son las oportunidades para restaurar el contacto directo. El restablecimiento del contacto directo se basa en desarrollar una sensibilidad hacia el cambio. Como dijo Antero Alli (1, 2, 3):

“A veces los choques que experimentamos en la vida pueden convertirse en oportunidades para restaurar la experiencia directa. Algunos de nosotros buscamos las condiciones para incrementar el choque en nuestras vidas y cultivar un gusto por él, de manera que el choque no es una cosa dolorosa o mala, sino que se convierte un poco en encontrar la manera de patearse el trasero a uno mismo.”

Un cambio severo puede cambiar frases de la vida cotidiana como “cariño, he hecho las compras” por algunas denotando una actitud más explorativa frente a la vida como “cariño, hoy fui a meditar al monasterio budista y al salir vi un signo anunciando un entrenamiento en expresión corporal. Tomé una clase y me dí cuenta de que quiero ser actriz/actor de teatro experimental!”. Quizás parezca un ejemplo exajerado, pero bastante factible. Se desarrolla una actitud más experimental y el contacto directo con la propia voluntad. Básicamente se trata de actuar con independencia biológica, independencia emocional, independencia conceptual e independencia social. En resumen: actuar en libertad.

Ésto es lo que comenzaremos a explorar de aquí en más y es el mensaje de Profound Joy.